La escapada a Barcelona

Bueno, después de estar ayer todo el día sin conexión a Internet, ya me encuentro en condición de empezar a escribir sobre la escapadita que hice el pasado fin de semana a Barcelona.

Hoy escribiré sobre el primer día, por lo que creo que no me extenderé mucho.

Dejamos a un lado el cómo llegué y nos situamos en el aeropuerto de Barajas, desayunando porque habíamos salido muy pronto para allí. Aunque si lo sé desayuno por el camino, porque por dos donuts, un café, un zumo y un batido de chocolate me cobraron ¡CASI TRECE EUROS! Madre mía, no hemos salido de Madrid y ya casi no llevo dinero encima…

Me intenté conectar vía Wi-fi con mi PDA y descubrí que en el aeropuerto lo puedes hacer, pero tienes que abrir una cuenta y dar un número de tarjeta de crédito, así que desistí y preferí esperar, porque en el hotel teníamos conexión en las habitaciones.

Embarcamos a la hora prevista y a las 10:30 de la mañana ya habíamos llegado a Barcelona, la verdad es que casi no dio tiempo a darnos cuenta, antes de que el avión terminara de subir ya estaba bajando. Recogimos las maletas y nos dirigimos al aerobús, una linea de autobuses que comunica el aeropuerto del Prat con el centro de Barcelona en unos 35 minutos aproximadamente.

Bajamos del autobús y caminamos un para de manzanas hasta nuestro hotel, que estaba en la Gran Vía de las Corts Catalanes, aunque la verdad es que si me dicen que sigo en Madrid me lo creo, y es que las grandes capitales son todas iguales.

Llegamos al hotel y aunque faltaba una hora para que pudiéramos entrar a la habitación no nos pusieron ninguna pega, incluso nos dieron a elegir qué tipo de habitación queríamos, exterior o interior, con dos camas o cama de matrimonio, etc.

Una vez instalados salimos para una primera toma de contacto por la ciudad, así que nos dirigimos directamente  al centro, a la Plaza de Catalunya, que estaba relativamente cerca de nuestro hotel. Desde allí bajamos por las ramblas y nos dimos un paseo largo un poco por encima, ya que teníamos la intención de visitar más tranquilamente todo eso al día siguiente. No sorprendió la gran cantidad de gente que había a pesar de ser un día de diario, la mayoría de ellos extranjeros, apenas oíamos hablar en castellano o en catalán.

Buscamos un lugar para cenar y nos volvimos al hotel, al día siguiente nos esperaba el verdadero palizón para visitar Barcelona.

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