Ser emprendedor, ¿cuestión de actitud o simple obligación?

 Todos los días escuchamos noticias sobre emprendedores, gente que ha conseguido sacar adelante proyectos con los que se ganan la vida hoy, trabajando por su cuenta. Hay montones de casos de éxito, que a menudo llenan páginas de revistas, posts en blogs de empresa y programas de televisión. Sin embargo, y para ser sinceros, emprender no es tan sencillo como se muestra en algunas ocasiones.

 La verdad es que ser emprendedor es una obligación más a menudo de lo que puedes pensar. El mercado laboral nos ha empujado a muchos a reinventarnos, empezar a trabajar por nuestra cuenta y ofrecer nuestros servicios. Algunos tienen la fortuna de contar con estudios especializados, otros la experiencia, y la mayoría un par de narices para enfrentarse al reto de convertirse en su propio jefe, aunque no haya más remedio.

 Este artículo, pese a tener algo de reflexión, trata de arrojar luz sobre si la figura del emprendedor es innata o se puede cultivar. De ello depende que un proyecto realmente tenga continuidad o acabe por irse al traste, o al menos es lo que yo creo.

Emprendedor, ¿se nace o se hace?

  La gran pregunta. Y es que hay quien parece haber nacido con un talento natural para los negocios, capaz de encontrar el nicho perfecto o la estrategia adecuada para que funcione. Algunas historias muestran personajes que no tenían estudios, pero sí un olfato inaudito para ganar dinero. Esto ha llevado a algunos a imitarles y poner en marcha un trabajo por cuenta propia.

 Cierto, las historias de éxito existen. Yo mismo he de reconocer que he tenido un par de jefes que no tenían siquiera los estudios básicos y que hoy tienen suficientes fondos como para retirarse a los 50 años, o menos. Pero no todo es tan sencillo.

 Si no hiciera falta formarse para triunfar, ¿para qué existen las escuelas de negocios, las universidades o los cursos de formación empresarial? Sería mejor dotar a la sociedad de otro tipo de servicios, ¿no te parece? Por eso hay que tener en cuenta que los centros de formación tienen una función muy importante a la hora de ser emprendedor y desarrollar un negocio por cuenta propia.

 ¿Quiere decir esto que todo se puede aprender? Tampoco es eso. Es posible adquirir conocimientos sobre empresa que sean útiles. De hecho, todo lo que puedas aprender en cuanto a hacer estudios de mercado, planes de marketing, desarrollo de negocios e información acerca de tu nicho de mercado te ayudará a mejorar, y mucho.

 Pero tener un punto intrépido puede marcar la diferencia entre lanzarse a emprender o retraerse de hacerlo. Incluso si te sientes empujado a montar algo por tu cuenta, será mucho más sencillo cuando te atreves a salir de tu zona de confort y probar cosas nuevas.

¿Entonces qué?

 ¿Ser emprendedor es cuestión de actitud, de algo con lo que se nace? ¿O es posible aprender a serlo? Es una cuestión de personalidad. Y como tal, se pueden aprender algunas cosas que nos ayuden a manejarnos en el mundo de los negocios, a hacer una labor que nos permita ganarnos la vida. Pero hace falta algo con lo que no todo el mundo cuenta, pues de lo contrario, en cuanto surja la oportunidad de trabajar para otro, de tener una seguridad laboral, nos pasaremos al lado de los empleados sin dudarlo un momento.

 Eso sí, el espíritu emprendedor está dentro de muchas más personas de las que te puedes imaginar. Así que no te borres tan pronto de la lista, porque igual te encuentras con la sorpresa de tener que abrir tu propio negocio para ganarte la vida y darte cuenta de que es lo que has estado buscando durante toda tu vida.

 Ahora te toca a ti. ¿Crees que ser emprendedor es algo innato o se puede aprender? Y emulando a Víctor Campuzano y sus preguntas trascendentes, ¿quién te parece que ganará la edición de Tops Chef de este año? (Risas). Es broma. Espero tus comentarios.

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3 thoughts on “Ser emprendedor, ¿cuestión de actitud o simple obligación?

  1. El éxito no se consigue con deseos sino con habilidades. Algunas personas que no tienen estudios tiene una gran habilidad social; es decir, saben relacionarse con los demás. Y eso también se aprende.

    Otro detalle es que el mercado es cada vez más volátil. Por lo que muchas de las cosas que valían hasta hace poco están empezando a fallar y hay que comenzar a trabajar de otra forma.

    Pero nunca hay que olvidar que ‘los mercados siguen siendo conversaciones’.

    1. Siempre tan filosófico Jerby. Es cierto que algunas habilidades pueden aprenderse, aunque cuando son innatas parece que hay un punto adicional que destaca sobre las que se han estudiado.

      En cuanto a la volatilidad de los mercados, tienes razón. Por eso hay que estar dispuestos a adaptarse un poco y reinventarse, sobre todo cuando eres emprendedor.

      Saludos.

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