Deja lugar a la improvisación en tu trabajo

 Escuchando una entrevista a Víctor Campuzano que no me ha dejado ni mucho menos indiferente (aunque no esperaba menos, claro), ha dicho algo que me ha hecho pensar. Y haciendo caso de sus palabras precisamente he aprovechado para escribir un post hablando de algo que en realidad debería ser fundamental para cualquier trabajo, especialmente para las tareas creativas como la redacción en Internet. Por cierto, si quieres ver el vídeo de la entrevista te lo dejo al final del artículo.

 Una de las frases de Víctor en la entrevista habla de dejar una parte del trabajo a la improvisación. Y no puedo estar más de acuerdo con él. Si no dejas que algo de lo que haces salga de manera natural, sin una preparación previa, no es que el trabajo vaya a ser malo. Pero seguro que los resultados son aún mejores si se improvisan algunas cosas.

¿Se puede programar la improvisación?

 Puede que te parezca algo incongruente, pero lo cierto es que no solo es posible tener marcado en el calendario semanal, sino que te recomiendo que lo hagas. Si no te es posible dejar un hueco libre para poder improvisar, al menos hazlo una vez al mes. Un par de horas puede ser suficiente para empezar.

 Evidentemente, si surge la oportunidad de hacer algo espontáneo aunque no forme parte del programa del día, no la dejes escapar. Es mucho mejor “perder” 10 o 15 minutos y conseguir algo rompedor y novedoso, que tratar de terminar algo y olvidar parte de las ideas que se te han pasado por la cabeza.

¿Sirve para cualquier trabajo?

 No. Improvisar no es positivo para cualquier tarea. Hay trabajos que no podrás dejar de hacer de una manera rutinaria y marcada de antemano. Pero si tu trabajo tiene que ver con la creatividad, improvisar debe ser uno de los pilares sobre los que basarlo.

 Te puede interesar: ¿Eres creativo, o innovador?

 Trabajos como el blogging, el diseño gráfico e incluso el marketing no serían nada sin alguien que se atreva a innovar, improvisar y hacer cosas que se salen de lo habitual. Incluso el SEO se beneficia con esta técnica, pues no hay nada más fresco y novedoso que hacer cosas que no se le han ocurrido a nadie, ¿no te parece?

¿Cómo improvisar?

 Esta es una buena pregunta, ya que improvisar en realidad no es hacer las cosas a lo loco. En realidad improvisar es aplicar todos nuestros conocimientos plenamente, probando a variar de alguna manera, pero siempre manteniendo el control. Sobre todo, si no sale nada interesante, no lo consideres un fracaso. Solo ha sido una manera de hacer algo que no te interesa.

 Hasta aquí lo que te quería comentar en este artículo. Te dejo sin más con Víctor y su entrevista:

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4 claves para escribir un post

 Hay veces en las que recibo encargos muy concretos. Quien me pide textos sabe muy bien lo que quiere y para qué lo quiere. En otros casos tengo que hacer algunas preguntas tras el pedido porque tan solo me han dicho que necesitan tantos o cuantos artículos de un tema, pero nada más. Por eso, dándole vueltas al tema, creo que no está de más comentar algunas ideas clave para escribir un post que debes tener en cuenta para que realmente funcione. En concreto me centraré en 4 puntos cardinales para un artículo que merezca la pena ser leído.

¿Qué buscas?

 ¿Pretendes informar o entretener? ¿Quieres atraer la atención sobre un aspecto en concreto o generalizar sobre un tema? Ten en cuenta que no es lo mismo redactar un contenido para enseñar algo a hacerlo para dejar en la mente una idea. Por lo tanto lo primero en lo que debes pensar es en el objetivo que persigues con cada artículo.

¿A quién buscas?

 ¿Qué tipo de personas son las que esperas atraer? ¿Quieres conseguir lectores, clientes o simplemente alguien que busque pasar el rato? Si lo que te interesa es atraer gente que compre un producto o contrate tus servicios de nada te va a servir tener tu página llena de lectores que sencillamente quieren leer contenidos o competidores que simplemente quieren tomarte la medida.

¿Por qué lo buscas?

 ¿Estás lanzando un producto nuevo? ¿Buscas aumentar las ventas de servicios que, si bien son buenos, no consiguen despegar? ¿Quieres tomar el pulso a tu audiencia para saber de qué quieren que vaya tu nuevo eBook? Todo esto y mucho más define el tono, el tema y hasta puede que la extensión del próximo artículo, sobre todo si no escribes a diario.

Y algo muy importante: ¿Para cuándo?

 No puedes pretender tener un post de hoy para mañana si quieres algo que realmente merezca la pena leer. Es cierto que a veces se puede publicar algo muy rápido que sea realmente bueno, pero eso no debería ser la norma, sino la excepción.

 Debes pensar muy bien en las claves anteriores, y una vez decidido todo desarrollar un plan de redacción. Por ello deberías tenerlo todo muy claro antes de ponerte manos a la obra. Y si le encargas tus contenidos a un profesional, asegúrate de que le das la información más concisa y correcta. Así seguro que consigues tus posts en menos tiempo y con la calidad que tus lectores merecen.

¿Por qué nos centramos tanto en los errores?

 Recientemente he leído un artículo muy interesante que me ha hecho reflexionar. Aunque no tiene nada que ver con el marketing, el blogging o cualquier otro asunto similar, lo cierto es que me parece sumamente práctico. Está publicado en el blog de una página de niñeras, y su título es la técnica del bolígrafo verde. Por cierto, la plantilla me ha gustado mucho, e igual la uso para esta página, pero eso es otra historia.

 En esencia, habla de un sistema con el que en lugar de señalar a un niño cuáles son sus errores, normalmente con un bolígrafo rojo, se le indican con uno verde las cosas que ha hecho bien. De este modo de reafirman los aciertos y se potencian mucho más que si se le recuerda todo lo que hace mal.

 Y eso es precisamente lo que me ha hecho plantearme la pregunta: ¿Por qué nos centramos tanto en destacar los errores, por pocos que sean, en lugar de mirar cuáles son nuestros aciertos?

El síndrome del boli rojo

 ¿Cuántas veces has hecho un examen, o una prueba de cualquier tipo? Seguro que más de una, ¿verdad? Y cuando te han pasado la hoja corregida, aunque solo haya una pequeña marca roja indicando un fallo, ¿a qué le das más importancia?

 Pues sí. Hay que reconocer que aunque el 99% del total esté perfecto, todos tenemos el síndrome del boli rojo, porque nos han enseñado a fijarnos en los errores, el vez de mirar que hemos hecho bien casi todo.

 Y eso es contraproducente del todo. Porque en vez de ayudarnos a mejorar, en realidad nosotros mismos nos quedamos bloqueados en lo que peor hacemos. Y eso se convierte en un lastre que nos impide avanzar.

 ¿Por qué no hacer lo contrario? Si en lugar de marcar en rojo los errores, alguien nos marcara en verde lo que hemos hecho a la perfección, nos sería mucho más fácil hacer las cosas bien. No haría falta que nos destacaran lo que hemos hecho mal, porque poco a poco iríamos haciéndolo todo mejor casi sin darnos cuenta.

No busques corregir errores, sino potenciar virtudes

  Teniendo en cuenta la técnica del artículo del que te hablo, me parece mucho más recomendable buscar las cosas que hacemos realmente bien y marcarlas, en vez de destacar los errores. Así podremos edificar una base sólida sobre la que hacer las cosas bien, en vez de esforzarnos por arreglar lo que está mal, lo cual acabará por retrasarnos en vez de hacernos avanzar.

 ¿Qué piensas tú? ¿Te parece que el síndrome del boli rojo es positivo? ¿O, la igual que yo te parece que estamos demasiado condicionados por ello? Me encantará leer tus comentarios.