Fran, el Cocinero del Tiempo

No he podido resistirme a compartir esta historia:

A Los 4 Vientos

Tanto me gustó la presentación de #Misitu que voy a hacer algo parecido con la presentación de Fran, el cocinero del tiempo. Pero primero le avisé para que estuviera preparado.

Como ves, Fran tiene diario, recetarios,… en fin, que es un cocinero muy completo. Pero como es un poco tímido, en vez de poner una foto o un avatar, prefiere poner un plato que es mucho mas explícito.

Fran, ¡qué rico!

Uno de los favores que le debo a Fran es que me dio a conocer el vino azul. Qamar y yo teníamos pendiente una velada al lado del lago desde la temporada pasada y este vino fue definitivo para que la velada azul fuese todo un éxito.

Uno de mis problemas era qué comer en Isla Imaginada. No estaría bien comer animales porque ya sabes que son mis amigos; aunque los ratones podamos comer de todo.

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El Síndrome del Impostor, ¿lo padeces?

 ¿Tienes problemas para fijar un precio por tu trabajo como freelance? ¿Te parece que cobrar por lo que estás haciendo es abusar un poco de los demás, sobre todo cuando sabes que otros tienen unas tarifas más bajas que las tuyas? ¿No te sientes con el nivel de otros profesionales? En ese caso, permíteme que te diga que padeces el Síndrome del Impostor. Y permíteme también que te diga que no eres el único.

 Reconozco que a mí me ha pasado lo mismo. Hasta que me di cuenta de cuál es el problema en realidad: no valoraba mi trabajo como debía. Quiero hablarte un poco más acerca de este Síndrome del Impostor y de por qué no debes sentirte culpable por cobrar por lo que haces.

¿Qué es el Sindrome del Impostor?

 La realidad es que no se trata de ninguna enfermedad. No es algo que se pueda diagnosticar y que se arregle con un par de pastillas. El Síndrome del Impostor es una sensación que tenemos cuando nos parece que cobrar por algo que hacemos no está del todo bien, o que tendríamos que reducir nuestros precios porque otros hacen lo mismo pero mucho más barato.

 Algunas veces puedes llegar a avergonzarte y sentirte un mentiroso, alguien que simplemente engaña a quien tiene delante. Y que tarde o temprano te van a descubrir. Esta sensación puede llegar a ser tan intensa que algunos han dejado de trabajar como freelancers y se han buscado un trabajo en alguna empresa donde les digan lo que tienen que hacer, cómo y cuando. Sencillamente un puesto con un horario fijo donde al terminar la jornada puedan olvidarse de todo hasta el día siguiente.

 No hay nada de malo en buscar la seguridad de un trabajo, ni mucho menos. Pero hacerlo solo por que no sientes que mereces cobrar por hacer lo que te gusta solo es un motivo para terminar frustrado y no encontrarle un verdadero sentido a tu vida.

La razón por la que sufres el Síndrome del Impostor

 La razón por la que puedes tener esa sensación que te reprime de ponerle precio a tu trabajo no es que otros cobren menos que tú, que seguro que los hay. Ni siquiera que haya quien pueda hacer una tarea mejor de lo que res capaz, que también es posible. La razón por la que sufres el Síndrome del Impostor es que no valoras de verdad el trabajo que haces. Y si tú no lo valoras, los demás tampoco lo van a hacer. Además de que más de uno se puede aprovechar de ese sentimiento para conseguir que rebajes tus precios.

 Conocer la razón es lo único que te puede ayudar a superarlo. Tienes que valorar lo que haces y ponerle un precio. ¿Puedes ser un precio alto? Quizás, pero si realmente lo sabes hacer sea lo que sea, encontrarás a alguien dispuesto a pagar por él. Solo es cuestión de tiempo. O tal vez no y te has pasado fijando una tarifa, pero eso se puede evaluar y ajustar.

 Tienes que ser el primero en darle valor a lo que ofreces como freelance. Solo así conseguirás superar el Síndrome del Impostor. ¿Lo has sufrido alguna vez? ¿Lo estás sufriendo ahora?

La Ley de Murphy en el blogging: Si algo puede salir mal…

 La Ley de Murphy se ha convertido en un conjunto de curiosidades divertidas, cosas que siempre pasan pero no por ello dejan de ser cómicas.

 Lo que mucha gente desconoce es que la Ley de Murphy es un técnica muy seria, desarrollada por un ingeniero aeroespacial que trabajaba en la seguridad de cohetes. Con ella se evaluaban todas aquellas cosas que podrían suceder por inverosímiles que fueran, con el fin de anticiparse a ellas y tener una solución. Puedes ver más información en Wikipedia.

 Hoy quiero aplicar esta ley al blogging, mostrando algunas cosas que, pese a no ser muy comunes, podrían surgir.

 Preparar un artículo y que alguien publique uno antes

 Estudias los temas que más interés tienen en estos momentos. Diseñas un calendario y empiezas a preparar el artículo. Pero justo un par de días antes, encuentras en uno de los blogs de referencia que sigues y en los que comentas un post tan parecido al tuyo que incluso te preguntas si no te habrán hackeado la hoja en la que escribes tu ideas.

No encontrar una fotografía adecuada que sea gratuita

 Lo tienes todo preparado. Has escrito un artículo genial, de calidad. Pero te falta solo un detalle, una imagen que llame la atención y haga redondo del todo el contenido. Evidentemente lo que buscas son imágenes gratuitas si es posible, libres de derechos. Tienes muy claro el tipo de imagen que buscas, pero no encuentras en la red ninguna que se ajuste a lo que te gustaría. Así que solo tienes dos opciones: hacer tú mismo la foto o comprarla.

Quedarte sin conexión justo cuando vas a publicar y perderlo todo

  Llevas más de 3 horas escribiendo. Lo tienes todo preparado y justo cuando vas a darle a publicar, la conexión falla. El gestor de contenidos no deja de dar vueltas y vueltas, y cuando parece que el artículo va a subir a la página, esta se bloquea y no queda más remedio que recargar. Cuando vuelve a aparecer la página resulta que todo el trabajo se ha perdido y tienes que volver a empezar de nuevo, con lo que ello significa.

Que nadie lea tu artículo

 Publicas con gran ilusión un post. Estás seguro de que es un gran trabajo, pero cuando echas un vistazo a las estadísticas, te das cuenta de que apenas lo ha leído nadie. No te explicas el porqué, pero el caso es que esta vez no pareces haber acertado.

¿Soluciones?

 ¿Te ha pasado alguna vez algo de esto? ¿No? Sea como sea, deberías tenerlo en cuenta, crear tu propia “Lista de Murphy” para anticiparte a estos y otros incidentes que pudieran surgir. La solución ideal es tenerlo todo previsto, o por lo menos ser consciente de que puede pasar y evitar que el desánimo te venza.

 ¿Qué otras cosas incluirías en la Ley de Murphy aplicada al blogging? Te espero en los comentarios.