No eres imprescindible

 Permíteme que te abra los ojos. Si mañana desaparecieras de la faz de la tierra, el mundo seguiría girando igual que hasta ahora. Todo el mundo, incluso quienes más te echaran de menos, seguirían levantándose a la mañana siguiente para hacer las cosas que les ocupan habitualmente su tiempo.

 ¿Por qué me he puesto a escribir hoy de esto? Dos son las razones que me han llevado a hacerlo. Si tienes  curiosidad por conocerlas sigue leyendo. Si no, que sepas que ignorar las cosas no hace que no sean verdad.

No te comportes como si todo el mundo dependiera de ti

 Por la red no dejo de encontrarme a gente que escribe y habla como si fueran el centro del universo, tuvieran la solución a todos los problemas del mundo o solo ellos supieran hacer alguna cosa.

 Estos gurús atraen a un numero bastante amplio de personas. Pero tarde o temprano son sustituidos por otros que tienen más carisma, que lanzan un mensaje más llamativo y se ponen de moda. Tampoco son imprescindibles.

 ¿Por qué te digo esto hoy? Porque no puedes portarte como si el mundo te debiera algo, como si todos estuvieran esperando a que te dignes a decir o hacer algo, como si todo tuviera que pararse mientras te decides por avanzar o dirigirte hacia una dirección.

Reacciona y ponte manos a la obra

 No te dejes llevar por la pereza. Si tienes en mente algún proyecto o hay algo que sabes que tienes que hacer, aunque tengas tiempo todavía hazlo en cuanto puedas. Es mucho mejor contar con tiempo libre que no sabes cómo rellenar a dejar las cosas para más adelante o hacerlas lentamente. Si surge un imprevisto o te quedas de repente sin poder hacer lo que deberías, ¿verdad que el resultado será peor?

 No seas autocomplaciente. Por mucho que te lo quieras creer, todo el mundo puede prescindir de ti. Es mejor que dejes las cosas terminadas porque nadie está pendiente de que quieras reaccionar. Incluso tus proyectos podrían continuar sin ti, porque las ideas pueden materializarse en la mente de otros.

 Recuerda que no eres imprescindible. Así que reacciona y no te comportes como si lo fueras.

Escribir es una gran profesión

Writing through the rain - escribir bajo la lluvia

 Llevamos miles de años comunicándonos por escrito, y a lo largo de nuestra historia ha habido épocas en las que los escritores han sido muy apreciados y valorados. Pero en nuestros días parece que el uso correcto de las palabras no tiene la importancia que se merece.

 Desde quienes alteran el lenguaje para ser más rápidos mandando mensajes hasta quienes parecen haber perdido la costumbre de poner las cosas por escrito, todo hace pensar que un escritor no tiene motivos para que valore su trabajo. Sin embargo, escribir es uno de los oficios más bonitos que se pueden desarrollar, aunque para ello sea necesario sobreponerse a la poca valoración que se le da.

Es pura artesanía

 Aunque no tenga que ver con las profesiones que utilizan sus manos para la creación, lo cierto es que podemos hablar de escribir como el trabajo de un artesano. Hace falta una gran pericia y mucho talento para conseguir algo que realmente merezca la pena, y por esta razón se puede decir que un escritor solo es digno de ser tenido en cuenta cuando su trabajo consigue su objetivo, incluso aunque solamente sea leído por un grupo reducido de personas.

 Y como sucede con los artesanos de otras disciplinas, para convertirse en un escritor que realmente merezca la pena hace falta mucho trabajo, además de una pequeña dosis de talento natural que se debe potenciar, tanto por el uso como incrementando conocimientos. No se puede ser un buen escritor si no se es un gran lector.

 Por lo tanto, si te interesa aprender a escribir bien, puedes hacer algún que otro curso que se enseñe lo básico, pero si lo que quieres es ser un gran escritor, sea cual sea la corriente que elijas, tendrás que esforzarte mucho más que limitarte a aprender.

Cómo mantener la ilusión en tu trabajo

Ilusión

 Lo sé. Es bastante complicado continuar con una labor a medida que la frustración se va apoderando de uno. La ilusión desaparece mientras que lo que en un principio podía parecer una forma de combinar algo que te gusta con cubrir las necesidades empieza a convertirse en una carga muy pesada. ¿Es posible evitarlo, o tienes que resignarte a tu nuevo estatus?

 No, no te rindas. Y mucho menos aceptes que vas a perder la ilusión en tu trabajo, porque lo único que vas a lograr es que cada día se ta haga más cuesta arriba. Sobre todo si trabajas por tu cuenta, hay algunas cosas que puedes hacer para luchar contra la frustración y recuperar el ánimo.

Ordena tus ideas

 Algunas veces no se trata de lo mucho que puede llegar a costar hacer una labor, sino de organizarse de tal manera que nos facilitemos las cosas. Para ello, lo mejor es pararnos un momento a pensar todo lo que tenemos que hacer hoy, ordenar en nuestra mente las ideas y, una vez que lo tenemos todo claro, ponernos manos a la obra.

 Es mejor empezar el día haciendo las tareas que sabemos que nos van a costar menos trabajo, e ir incrementando el ritmo a medida que estas se van terminando. Al ver cómo vamos logrando que el trabajo salga adelante, la ilusión empieza a recuperarse, y nos sentimos motivados a dar un paso más y hacer las cosas que nos cuestan un poco.

Diversifica

 Trata de hacer cosas diferentes, de ir cambiando para no entrar en una espiral de monotonía. Por ejemplo, si eres gestor de contenidos, no te dediques todo el día a escribir del mismo tema. Si te es posible, organiza tus tareas de tal modo que puedas ir variando los contenidos para no tener la sensación de que llevas horas escribiendo lo mismo en distintos sitios.

 Si no te es posible, bien sea porque precisamente tu labor consiste en hacer las mismas cosas de igual manera, por lo menos intenta encontrar formas de lograr el mismo resultado con métodos distintos. Puede que incluso encuentres fórmulas más efectivas para hacer tu trabajo, y nada ilusiona más que algo como eso.

Ilusiona

 Una de las formas más sencillas de mantener la ilusión es ilusionar a los que tienes a tu alrededor. Si lo consigues, entraréis en un círculo virtuoso que os ayudará en los momentos más duros, ya que cuando uno empiece a perder el ánimo, allí estará otro que podrá mantener el tipo y empujar un poco más.

Sobre todo, no te pares

 Por encima de todo, no bajes el ritmo. Que no te salgan las cosas bien no quiere decir que no estés haciendo bien tu trabajo, sino que es el momento de seguir un poco más. Se fiel a tu estilo, continúa adelante y ya verás como las cosas vuelven a cambiar.

 ¿Qué otras ideas se te ocurren para mantener la ilusión?