¿Por qué nos centramos tanto en los errores?

 Recientemente he leído un artículo muy interesante que me ha hecho reflexionar. Aunque no tiene nada que ver con el marketing, el blogging o cualquier otro asunto similar, lo cierto es que me parece sumamente práctico. Está publicado en el blog de una página de niñeras, y su título es la técnica del bolígrafo verde. Por cierto, la plantilla me ha gustado mucho, e igual la uso para esta página, pero eso es otra historia.

 En esencia, habla de un sistema con el que en lugar de señalar a un niño cuáles son sus errores, normalmente con un bolígrafo rojo, se le indican con uno verde las cosas que ha hecho bien. De este modo de reafirman los aciertos y se potencian mucho más que si se le recuerda todo lo que hace mal.

 Y eso es precisamente lo que me ha hecho plantearme la pregunta: ¿Por qué nos centramos tanto en destacar los errores, por pocos que sean, en lugar de mirar cuáles son nuestros aciertos?

El síndrome del boli rojo

 ¿Cuántas veces has hecho un examen, o una prueba de cualquier tipo? Seguro que más de una, ¿verdad? Y cuando te han pasado la hoja corregida, aunque solo haya una pequeña marca roja indicando un fallo, ¿a qué le das más importancia?

 Pues sí. Hay que reconocer que aunque el 99% del total esté perfecto, todos tenemos el síndrome del boli rojo, porque nos han enseñado a fijarnos en los errores, el vez de mirar que hemos hecho bien casi todo.

 Y eso es contraproducente del todo. Porque en vez de ayudarnos a mejorar, en realidad nosotros mismos nos quedamos bloqueados en lo que peor hacemos. Y eso se convierte en un lastre que nos impide avanzar.

 ¿Por qué no hacer lo contrario? Si en lugar de marcar en rojo los errores, alguien nos marcara en verde lo que hemos hecho a la perfección, nos sería mucho más fácil hacer las cosas bien. No haría falta que nos destacaran lo que hemos hecho mal, porque poco a poco iríamos haciéndolo todo mejor casi sin darnos cuenta.

No busques corregir errores, sino potenciar virtudes

  Teniendo en cuenta la técnica del artículo del que te hablo, me parece mucho más recomendable buscar las cosas que hacemos realmente bien y marcarlas, en vez de destacar los errores. Así podremos edificar una base sólida sobre la que hacer las cosas bien, en vez de esforzarnos por arreglar lo que está mal, lo cual acabará por retrasarnos en vez de hacernos avanzar.

 ¿Qué piensas tú? ¿Te parece que el síndrome del boli rojo es positivo? ¿O, la igual que yo te parece que estamos demasiado condicionados por ello? Me encantará leer tus comentarios.

Amigos

amistad

 En ciertos momentos de la vida, uno siente la necesidad de recordar vivencias y personas con las que ha crecido y se ha desarrollado como persona, momentos en los que te vienen a la mente esos amigos que hoy no están contigo pero que aún hoy forman parte de tu vida, pues forjaron tu carácter y te enseñaron, a veces incluso de manera inconsciente, algunas cosas que definen tu personalidad y que te hacen ser quien eres, por mucho que les pese a algunos.

 Hoy me viene a la mente gente como Pedro,Cristina y José, con quienes empecé a salir por ahí los fines de semana, o Rubén, Francis y Jose Manuel, con los que me fui haciendo un poco más mayor. ¿Te acuerdas, Francis, cuando cogimos tu coche y empezamos a «aprender» a conducir  Jejeje… ahora ya se pueden contar esas cosas. O cómo se enteraba tu padre de nuestros planes cuando llamaba por teléfono y se hacía pasar por ti.

 Con Jose Manuel aprendí a ser puntual y responsable, a pesar de que al principio ninguno de los dos nos caíamos bien. ¿Quién iba a pensar en ese momento que íbamos a ser tan amigos como lo somos ahora, verdad? Esas vacaciones en la playa en las que nos íbamos de bares y aprendimos algunos trucos…

 ¿Y qué decir de las chicas? Hoy la mayoría son madres ya, y han cambiado mucho las cosas, pero también fueron en su momento grandes figuras que me ayudaron a ser quien soy hoy en día. Raquel, Mamen, Miriam, Nieves… todas ellas hoy grandes personas y compañeras de mis siempre amigos, aunque hoy ya no nos veamos.

 Con algunos amigos aprendí hasta idiomas, y si no que se lo digan a Benni o a Abid, con los que aprendí y practiqué todo lo que se de inglés y árabe. Hoy estoy con el rumano, y también un amigo es el responsable. Muchas gracias, Jairo.

 Claro está, hoy sigo rodeado de amigos. Si no fuera por Josué, Pablo o Antonio, Gustavo y otros, además de por supuesto la que siempre será mi mejor amiga y esposa, Vane, estaría muy solo y no sabría seguir adelante en algunos momentos. Conversando con ellos o simplemente escuchando sigo aprendiendo muchas cosas nuevas.

 Y seguro que aunque estuviera toda la tarde escribiendo me faltaría alguno: Josu, Abrahán, Dani (un abrazo muy especial para ti), Elías, Juan… en definitiva todos y cada uno de los que sabéis que habéis formado parte, y siempre formareis, de mi vida.

 Los amigos muchas veces no están, a veces ni se les espera, pero siempre se notan sus efectos. Los amigos son como el sol, que aunque haya días en los que las nubes no nos dejen verlo, su luz y su calor se deja notar. Es verdad, a veces no estáis, a veces no se os puede ver, pero siempre se os siente.

¡UN ABRAZO A TODOS Y CADA UNO DE MIS AMIGOS!