El humor, ¿vende?

 De un tiempo a esta parte me estoy dando cuenta de una cosa. Y es que la gente necesita evadirse, huir de la rutina diaria y olvidarse aunque sea por unos instantes del trabajo, la casa y el resto de tareas que hay a su alrededor. Por eso muchos buscan algo que les divierta, que les haga reír.

 Los profesionales del marketing parecen no darse cuenta de ello. O al menos es la sensación que me da cuando observo campañas de publicidad de cualquier tipo. Algunas de las campañas se centran en el sexo como forma de venta, otras muestras las ventajas de comprar algún producto. Pero muy pocas marcas utilizan el humor para atraer la atención. La verdad, siempre me he preguntado por qué.

Razones por las que una campaña humorística es una buena forma de vender

 Hacer reír es una excelente manera de grabar en la mente un mensaje. ¿Quién no se acuerda de un buen chiste que alguien le ha contado hace meses? Pues imagina conseguir que un producto o marca se quede igual de grabado en la cabeza. Al recordar el chiste en la mente aparecerá la imagen de esa marca o ese objeto.

 Otro motivo por el que un toque humorístico es positivo es el de mostrar a los usuarios que algo puede ser simpático, cercano y agradable pese a la seriedad con la que se realiza. Así será más fácil que alguien se acuerde de nosotros cuando necesite lo que tenemos disponible.

Un detalle que puede jugar en contra

 Algo en lo que puede ser contraproducente el humor es en artículos muy serios. Hay quienes desconfían de quienes se ríen de su propio producto o muestran su marca en clave de humor. Esta quizás sea la razón por la que hay marcas que no se atreven a hacer chistes en sus campañas. Aunque personalmente creo que muy pocos productos dejan de prestarse a triunfar con una buena dosis de humor, sobre todo para los clientes más exigentes, que saben cuándo algo se expone en serio o en broma.

¿Cuál es tu punto de vista? ¿Crees que el humor vende o es un factor en contra de una buena estrategia? Me encantaría que comentaras cómo ves esto de las risas a la hora de lanzar una campaña.