Aprende a fallar

fallar

 Uno de los factores que a menudo nos impiden avanzar en un proyecto es el miedo al fracaso, que un error nos haga sentir incluso tan mal que nos planteemos abandonar.

 Sin embargo, el problema no es equivocarnos, sino no saber hacerlo de tal modo que consigamos obtener algo de valor con el error. No importa que el fallo suceda, importa analizarlo para aprender de él.

Se aprende más de los errores que de los aciertos

 Esta es una gran verdad, así que en lugar de buscar el reconocimiento de los demás para escuchar lo bien que lo hacemos, es mejor esperar a que alguien nos diga lo que podemos estar haciendo mal o en qué podemos mejorar cuando lo hacemos.

No quiero decir con esto que tengamos que hacer las cosas lo peor posible para que alguien nos critique, ni mucho menos, sino que cuando alguien lo haga, en lugar de tomarlo como un ataque lo consideremos como una oportunidad de hacer las cosas aún mejor, un modo de identificar la manera de llegar a más personas.

Cómo fallar con estilo

Aprender a fallar es reconocer los puntos en los que nos hemos podido equivocar y encontrar la manera de rectificar, bien sea haciendo las cosas de nuevo o cambiando algo en concreto.

Encontrar en los errores algo que sirva para mejorar es precisamente lo que necesitamos algunas veces cuando buscamos superar un bloqueo. Llevar en una lista los apuntes con los errores que nos han destacado en alguna ocasión puede ser una buena fuente de ideas con las que elaborar contenidos nuevos, así como cualquier otro tipo de material del que seamos creadores.

En lugar de buscar la manera de evitar los errores, lo más práctico es repasar todos los que cometemos, encontrar algo que nos ayude a aprender y aplicar los conocimientos adquiridos.

¿Te atreves a fallar?

Cómo mantener la ilusión en tu trabajo

Ilusión

 Lo sé. Es bastante complicado continuar con una labor a medida que la frustración se va apoderando de uno. La ilusión desaparece mientras que lo que en un principio podía parecer una forma de combinar algo que te gusta con cubrir las necesidades empieza a convertirse en una carga muy pesada. ¿Es posible evitarlo, o tienes que resignarte a tu nuevo estatus?

 No, no te rindas. Y mucho menos aceptes que vas a perder la ilusión en tu trabajo, porque lo único que vas a lograr es que cada día se ta haga más cuesta arriba. Sobre todo si trabajas por tu cuenta, hay algunas cosas que puedes hacer para luchar contra la frustración y recuperar el ánimo.

Ordena tus ideas

 Algunas veces no se trata de lo mucho que puede llegar a costar hacer una labor, sino de organizarse de tal manera que nos facilitemos las cosas. Para ello, lo mejor es pararnos un momento a pensar todo lo que tenemos que hacer hoy, ordenar en nuestra mente las ideas y, una vez que lo tenemos todo claro, ponernos manos a la obra.

 Es mejor empezar el día haciendo las tareas que sabemos que nos van a costar menos trabajo, e ir incrementando el ritmo a medida que estas se van terminando. Al ver cómo vamos logrando que el trabajo salga adelante, la ilusión empieza a recuperarse, y nos sentimos motivados a dar un paso más y hacer las cosas que nos cuestan un poco.

Diversifica

 Trata de hacer cosas diferentes, de ir cambiando para no entrar en una espiral de monotonía. Por ejemplo, si eres gestor de contenidos, no te dediques todo el día a escribir del mismo tema. Si te es posible, organiza tus tareas de tal modo que puedas ir variando los contenidos para no tener la sensación de que llevas horas escribiendo lo mismo en distintos sitios.

 Si no te es posible, bien sea porque precisamente tu labor consiste en hacer las mismas cosas de igual manera, por lo menos intenta encontrar formas de lograr el mismo resultado con métodos distintos. Puede que incluso encuentres fórmulas más efectivas para hacer tu trabajo, y nada ilusiona más que algo como eso.

Ilusiona

 Una de las formas más sencillas de mantener la ilusión es ilusionar a los que tienes a tu alrededor. Si lo consigues, entraréis en un círculo virtuoso que os ayudará en los momentos más duros, ya que cuando uno empiece a perder el ánimo, allí estará otro que podrá mantener el tipo y empujar un poco más.

Sobre todo, no te pares

 Por encima de todo, no bajes el ritmo. Que no te salgan las cosas bien no quiere decir que no estés haciendo bien tu trabajo, sino que es el momento de seguir un poco más. Se fiel a tu estilo, continúa adelante y ya verás como las cosas vuelven a cambiar.

 ¿Qué otras ideas se te ocurren para mantener la ilusión?

Atrévete a discrepar

 Acabo de leer un artículo muy interesante de Isra García en su blog titulado “No trabajes para la masa” que me ha dado mucho en qué pensar, tanto que me ha inspirado para escribir algunas reflexiones que paso a exponer, y que tienen mucho que ver con el hecho de que a menudo nos limitamos a dar a los demás lo que quieren sin pensar en que estamos abandonando nuestro estilo o renunciando a nuestros principios.

discrepar Ir a contracorriente

 No obstante, ser capaz de diferenciarse de lo que los demás hacen es imprescindible para conseguir sentirse a gusto con lo que uno hace. Si te atreves a discrepar de lo que dice la gran mayoría seguro que encontrarás tu propio espacio en el que encajar, en lugar de tratar de encajar en un espacio en el que te sientes obligado a entrar.

Discrepar no es bueno, es necesario

 No dejarse llevar por la corriente es algo que muy pocos se atreven a hacer. Pero la realidad indica que solo quienes se atreven a anticiparse al resto o hacer cosas distintas son quienes consiguen avanzar más deprisa. De modo que si estás buscando el éxito en tu labor tienes que ser lo suficientemente valiente como para hacer las cosas de forma diferente a como las hacen los demás, a pensar distinto y a decirlo sin que te importe que el resto te critique, o incluso que te insulte.

 ¿Te preocupa que nadie lea lo que escribes? Entonces seguro que no vas a escribir nunca. Tienes que escribir porque te gusta lo que haces, y no para que te lean miles de seguidores. Esa es la primera cosa que debes tener en cuenta si quieres triunfar, porque el triunfo no se cuantifica sino que se siente. Y aunque parezca que me estoy poniendo un poco metafísico, la realidad es que solo cuando sientes que haces las cosas que te gustan a ti es cuando encuentras la motivación que hace falta para continuar con un proyecto.

No busques tu público, que ellos te busquen a ti

 ¿Egoísta? Ni mucho menos, sobre todo si tienes en cuenta cuál debe ser tu objetivo. No te obsesiones con atraer la atención de quienes pueden leerte. Simplemente dedícate a escribir y poco a poco el número de aficionados a tus contenidos irá en aumento. Cuando te des cuenta tendrás un público que realmente valorará lo que escribes y que te impulsarán a mantener tu línea, en lugar de sentir la frustración de sentirte obligado a crear contenidos populares solo porque son los que se esperan que se escriban en determinado momento.

 Es posible que si necesitas ganar dinero con esta actividad tengas que renunciar a algunos derechos, pero por encima de todo no renuncies a tu estilo, porque esa será la única manera de conseguir avanzar y que no te cueste trabajo aumentar tanto la cantidad como la calidad de las labores que realizas.

 No te dejes llevar por la masa, haz las cosas para ti mismo y el resto de las personas afines no tardarán en darse cuenta de que eres quien están buscando.