¿Eres creativo, o innovador?

 ¡Hola! ¡Cuánto tiempo sin vernos por aquí! Ya sé que es culpa mía y que hace muy poco prometí que no volvería a suceder. Pero hay cosas que se escapan del control de uno y que además de imprevisibles no hay manera de anticiparse a ellas. Así que no voy a excusarme ni a enrollarme con este tema.

 Antes de nada quiero agradecer a Víctor Campuzano el empujón que me hacía falta para retomar las buenas costumbres, ya que su #retoblogger10D es la excusa perfecta para volver a la rutina. Víctor, no sé si podré cumplir con los 10 días publicando seguidos, aquí y en otras páginas, pero ten por seguro que lo voy a intentar con todas mis fuerzas.

 Bueno, a lo que vamos. He venido a hablar acerca de la creatividad y la innovación. “¿Y no es lo mismo?”, estarás preguntando ahora mismo. Pues no. Ser creativo y ser innovador son cosas diferentes, aunque por supuesto se pueden complementar a la perfección. De hecho algunas veces lo ideal es combinar las ideas creativas con la innovación. Pero antes de llegar a este punto vamos a ver en qué consiste cada una de ellas.

 Perfil creativo

 Alguien creativo es alguien con iniciativa, capaz de descubrir dónde hay un nicho, mercado o producto que puede funcionar a medio o largo plazo. A veces puede que no logre su objetivo a la primera. Pero la clave no es acertar, sino intentarlo. Es algo que alguien creativo siempre tiene en cuenta cuando se plantea desarrollar una nueva idea, sea de la naturaleza que sea.

 Los creativos han sido los responsables de muchos de los grandes avances de la humanidad. Si no hubiera sido por quienes se atrevieron a poner en marcha sus ideas, a pesar de lo alocadas e imposibles que les parecían a los personajes de su época, todavía estaríamos echando las cuentas con una libreta y un lapicero, aunque no haya nada de malo en ello, por supuesto.

La figura del innovador

 A diferencia de los creativos, quienes tienen carácter innovador no crea necesariamente nada nuevo. El logro de la innovación está en tomar algo que ya existe y mejorarlo, llegando a un nivel desconocido para la creación cuando se inventó.

 ¿Quiere decir esto que no hace falta ser creativo para innovar? Ni mucho menos. Tanto este como el perfil anterior requieren de una visión crítica, poniendo en duda todo lo que hay para preguntarse si realmente no se puede conseguir algo más. Y para ello hace falta tener inventiva, una de las características que tiene la mentalidad creativa.

 Esto me lleva a una conclusión, una que quizás también se te haya pasado por la cabeza. La innovación y la creatividad, a pesar de ser dos cosas distintas, tienen varios puntos en común. Incluso se puede decir que algunas veces trabajan juntas. ¿Piensas tú lo mismo?

Ser emprendedor, ¿cuestión de actitud o simple obligación?

 Todos los días escuchamos noticias sobre emprendedores, gente que ha conseguido sacar adelante proyectos con los que se ganan la vida hoy, trabajando por su cuenta. Hay montones de casos de éxito, que a menudo llenan páginas de revistas, posts en blogs de empresa y programas de televisión. Sin embargo, y para ser sinceros, emprender no es tan sencillo como se muestra en algunas ocasiones.

 La verdad es que ser emprendedor es una obligación más a menudo de lo que puedes pensar. El mercado laboral nos ha empujado a muchos a reinventarnos, empezar a trabajar por nuestra cuenta y ofrecer nuestros servicios. Algunos tienen la fortuna de contar con estudios especializados, otros la experiencia, y la mayoría un par de narices para enfrentarse al reto de convertirse en su propio jefe, aunque no haya más remedio.

 Este artículo, pese a tener algo de reflexión, trata de arrojar luz sobre si la figura del emprendedor es innata o se puede cultivar. De ello depende que un proyecto realmente tenga continuidad o acabe por irse al traste, o al menos es lo que yo creo.

Emprendedor, ¿se nace o se hace?

  La gran pregunta. Y es que hay quien parece haber nacido con un talento natural para los negocios, capaz de encontrar el nicho perfecto o la estrategia adecuada para que funcione. Algunas historias muestran personajes que no tenían estudios, pero sí un olfato inaudito para ganar dinero. Esto ha llevado a algunos a imitarles y poner en marcha un trabajo por cuenta propia.

 Cierto, las historias de éxito existen. Yo mismo he de reconocer que he tenido un par de jefes que no tenían siquiera los estudios básicos y que hoy tienen suficientes fondos como para retirarse a los 50 años, o menos. Pero no todo es tan sencillo.

 Si no hiciera falta formarse para triunfar, ¿para qué existen las escuelas de negocios, las universidades o los cursos de formación empresarial? Sería mejor dotar a la sociedad de otro tipo de servicios, ¿no te parece? Por eso hay que tener en cuenta que los centros de formación tienen una función muy importante a la hora de ser emprendedor y desarrollar un negocio por cuenta propia.

 ¿Quiere decir esto que todo se puede aprender? Tampoco es eso. Es posible adquirir conocimientos sobre empresa que sean útiles. De hecho, todo lo que puedas aprender en cuanto a hacer estudios de mercado, planes de marketing, desarrollo de negocios e información acerca de tu nicho de mercado te ayudará a mejorar, y mucho.

 Pero tener un punto intrépido puede marcar la diferencia entre lanzarse a emprender o retraerse de hacerlo. Incluso si te sientes empujado a montar algo por tu cuenta, será mucho más sencillo cuando te atreves a salir de tu zona de confort y probar cosas nuevas.

¿Entonces qué?

 ¿Ser emprendedor es cuestión de actitud, de algo con lo que se nace? ¿O es posible aprender a serlo? Es una cuestión de personalidad. Y como tal, se pueden aprender algunas cosas que nos ayuden a manejarnos en el mundo de los negocios, a hacer una labor que nos permita ganarnos la vida. Pero hace falta algo con lo que no todo el mundo cuenta, pues de lo contrario, en cuanto surja la oportunidad de trabajar para otro, de tener una seguridad laboral, nos pasaremos al lado de los empleados sin dudarlo un momento.

 Eso sí, el espíritu emprendedor está dentro de muchas más personas de las que te puedes imaginar. Así que no te borres tan pronto de la lista, porque igual te encuentras con la sorpresa de tener que abrir tu propio negocio para ganarte la vida y darte cuenta de que es lo que has estado buscando durante toda tu vida.

 Ahora te toca a ti. ¿Crees que ser emprendedor es algo innato o se puede aprender? Y emulando a Víctor Campuzano y sus preguntas trascendentes, ¿quién te parece que ganará la edición de Tops Chef de este año? (Risas). Es broma. Espero tus comentarios.

¿Haces egosurfing?

Surfeando

 No, no me refiero a una nueva modalidad de deporte. El egosurfing es mucho más sencillo de lo que piensas, y además un elemento vital para crear tu marca personal, aunque muchos no le dan la importancia que debieran y no lo utilizan.

 Hacer egosurfing es útil para quien quiere crear un negocio, convertirse en una marca o incluso buscar trabajo, pues te muestra lo que la red dice de ti para que puedas atenerte a lo que quieres que se muestre realmente.

¿Qué es egosurfing?

 Como el nombre ya indica, este teŕmino consiste en hacer una búsqueda en Internet (surfear) para ver lo que aparece de nosotros mismos: imágenes, datos personales, etc.

 Con la información que aparece en la red podemos hacernos una idea de lo que el resto de la gente se puede estar imaginando de cómo somos. De hecho, los headhunters cada vez son más dados a buscar el nombre de las personas en las que están interesadas para saber un poco más acerca de quiénes somos en realidad.

Como usar el egosurfing para crear marca personal

 Lo primero que debes tener en cuenta es que lo que pones en Internet puede verlo mucha gente, de modo que hay que tener cuidado y no colgar fotografías de la última fiesta si lo que quieres es dar una imagen seria y profesional.

 Si al hacer una búsqueda de tu perfil encuentras imágenes comprometedoras en las que te han etiquetado, puedes pedir a quienes lo han hecho que eliminen la etiqueta, o incluso puedes ponerte en contacto con determinados organismos encargados de proteger tus datos.

 Teniendo en cuenta lo que aparece en Internet bajo tu nombre, puedes trabajar en fortalecer todas las virtudes que te ayudarán a crear una marca personal fuerte, tal vez comentando en páginas que tratan del tema que mejor dominas.

 También puedes aprovechar esta técnica para la búsqueda de empleo, siempre y cuando hagas siempre un buen uso de las redes sociales y las publicaciones que realices. Cada día son más los responsables de recursos humanos que antes de hacer de llamar a alguien para una entrevista de trabajo buscan en la red todo lo que aparece bajo el nombre de la persona que pretenden entrevistar, de modo que ten mucho cuidado con lo que publicas en Internet si quieres tener una marca personal positiva.