3 consejos de “Chef, la Película” que te ayudarán a manejarte en redes sociales

Película "Chef"

Derechos de imagen Chef the film

 Como gran aficionado al cine y a la cocina, debo reconocer que me ha encantado una de las últimas películas que se han proyectado con el tema de fondo de la gastronomía. Aunque he de decir que también es interesante que vean este film todos aquellos que quieren aprender a manejar una crisis en redes sociales, ya que también es en torno a este tema en el que se desarrolla la acción. Aquí tienes tres consejos que debes seguir, dos de ellos para evitar el problema y otro para enfrentarte a él si se ha producido ya.

No te metas donde no conoces

 El primer error que comete el protagonista es abrirse una cuenta en una red social y comenzar a escribir sin saber muy bien la trascendencia que tiene su mensaje. Esto le envuelve en un asunto tremendamente peligroso, pues el oponente al que se enfrenta tiene mucho más conocimiento de la red social y no duda en aprovecharla para presentar batalla.

 La lección: Asegúrate antes de empezar a trabajar en las redes sociales de cómo funciona cada una, pues aunque muchas de ellas presentan puntos en común, hay diferencias que pueden poner en riesgo tu reputación si no sabes utilizarla bien.

No insultes a nadie

 Bajo ningún concepto te atrevas a insultar a nadie, aunque esto pueda suponerte aumentar en popularidad muy deprisa porque la persona a la que insultas cuenta con muchas enemistades. Al final se te va a volver en contra, ya que no podrás evitar que otros te insulten a ti del mismo modo.

 La lección: Del mismo modo en el que a ti no te gusta que te insulten ni te contesten mal aunque puedan tener razón, las redes sociales no son el lugar ideal para dar rienda suelta a determinados comentarios.

Una crisis es una buena razón para empezar de cero

 Sin querer llegar al spoiler contando el desarrollo de la película, solo destacar que una crisis en redes sociales es una excusa perfecta para comenzar un proyecto totalmente nuevo, aunque sea de lo mismo que acabó por hundirte la última vez.

 La lección: Cualquier crisis es una oportunidad de analizar errores y reparar defectos. Aunque no seas capaz de sobreponerte a ella, no te des por vencido y sigue adelante pase lo que pase.

 Estos son los tres consejos que se pueden encontrar en la película. ¿Has encontrado alguno más tú?

Cómo mantener la ilusión en tu trabajo

Ilusión

 Lo sé. Es bastante complicado continuar con una labor a medida que la frustración se va apoderando de uno. La ilusión desaparece mientras que lo que en un principio podía parecer una forma de combinar algo que te gusta con cubrir las necesidades empieza a convertirse en una carga muy pesada. ¿Es posible evitarlo, o tienes que resignarte a tu nuevo estatus?

 No, no te rindas. Y mucho menos aceptes que vas a perder la ilusión en tu trabajo, porque lo único que vas a lograr es que cada día se ta haga más cuesta arriba. Sobre todo si trabajas por tu cuenta, hay algunas cosas que puedes hacer para luchar contra la frustración y recuperar el ánimo.

Ordena tus ideas

 Algunas veces no se trata de lo mucho que puede llegar a costar hacer una labor, sino de organizarse de tal manera que nos facilitemos las cosas. Para ello, lo mejor es pararnos un momento a pensar todo lo que tenemos que hacer hoy, ordenar en nuestra mente las ideas y, una vez que lo tenemos todo claro, ponernos manos a la obra.

 Es mejor empezar el día haciendo las tareas que sabemos que nos van a costar menos trabajo, e ir incrementando el ritmo a medida que estas se van terminando. Al ver cómo vamos logrando que el trabajo salga adelante, la ilusión empieza a recuperarse, y nos sentimos motivados a dar un paso más y hacer las cosas que nos cuestan un poco.

Diversifica

 Trata de hacer cosas diferentes, de ir cambiando para no entrar en una espiral de monotonía. Por ejemplo, si eres gestor de contenidos, no te dediques todo el día a escribir del mismo tema. Si te es posible, organiza tus tareas de tal modo que puedas ir variando los contenidos para no tener la sensación de que llevas horas escribiendo lo mismo en distintos sitios.

 Si no te es posible, bien sea porque precisamente tu labor consiste en escribir o hacer las mismas cosas de igual manera, por lo menos intenta encontrar formas de lograr el mismo resultado con métodos distintos. Puede que incluso encuentres fórmulas más efectivas para hacer tu trabajo, y nada ilusiona más que algo como eso.

Ilusiona

 Una de las formas más sencillas de mantener la ilusión es ilusionar a los que tienes a tu alrededor. Si lo consigues, entraréis en un círculo virtuoso que os ayudará en los momentos más duros, ya que cuando uno empiece a perder el ánimo, allí estará otro que podrá mantener el tipo y empujar un poco más.

Sobre todo, no te pares

 Por encima de todo, no bajes el ritmo. Que no te salgan las cosas bien no quiere decir que no estés haciendo bien tu trabajo, sino que es el momento de seguir un poco más. Se fiel a tu estilo, continúa adelante y ya verás como las cosas vuelven a cambiar.

 ¿Qué otras ideas se te ocurren para mantener la ilusión?

Valora tu trabajo

No

 Es una costumbre que tenemos casi todos. Nos creemos que lo que nos rodea está a nuestra disposición y que no nos tiene que costar nada. Pero debemos acostumbrarnos al hecho de que detrás de todas las cosas hay un trabajo, un esfuerzo y bastantes horas de dedicación, incluso hasta para las cosas que en apariencia son más simples. Las cosas no son gratis, y debemos valorarlas en su justa medida si queremos que todo funcione de la manera correcta.

Un problema que debes afrontar

 El principal inconveniente al que te tienes que enfrentar cuando quieres ofrecer tus servicios es poner precio a tu trabajo. A menudo te vas a encontrar con personas a las que les parecerá que el precio que les indicas es desorbitado, y lo peor es que muchas de estas personas será gente de tu entorno que quiere que trabajes por mucho menos de lo que te mereces, simplemente porque te conocen. Y eso es lo que más puede doler. Es posible que hasta te plantees abandonar tu proyecto.

 No te rindas, y bajo ningún concepto te dejes llevar por la tentación de ofrecer precios muy bajos para hacerte un hueco dentro de la actividad en la que quieres trabajar. Esto solo te hará entrar en un círculo del que es muy difícil de salir, porque si acostumbras a tus clientes a cobrarles poco por tu trabajo se correrá la voz y no podrás hacerte valer dentro de tu actividad. Tus clientes no aceptarán que les cobres más por los próximos trabajos, y los nuevos pensarán que los quieres engañar cuando se enteren de lo que pediste al principio.

Cómo hacerte valer

 Hay algunas cosas que puedes hacer para que se valore tu trabajo. Lo primero es no aceptar un precio por debajo de lo que consideras justo, aunque eso te suponga quedarte fuera de un proyecto. Es mejor quedarte sin el trabajo que hacerlo pensando que se están aprovechando de ti, porque al final no harás un trabajo que merezca la pena, sino que te conformarás con cubrir el expediente, algo que te puede perjudicar.

 Por ejemplo, un gestor de contenidos puede recibir ofertas muy por debajo de lo que considera justo para su trabajo. En caso de que las acepte porque se siente obligado, tal vez porque no recibe otras oportunidades, seguro que cumple con las condiciones que el cliente le indica en cuanto a extensión, palabras clave, etc, pero la calidad y el valor de los artículos seguramente dejará mucho que desear. ¿El resultado? Que los clientes consideren que no se puede contar con él para trabajos que requieran una mayor calidad, como los artículos técnicos, y que por lo tanto se quede dentro del apartado de escritores baratos.

 De ti depende que se valore tu trabajo o que te quedes como alguien del montón. Para lograrlo, empieza haciéndote valer y dándole valor a tu tiempo. Pero tampoco te pases, ¿eh?

Content curator: una de las funciones del gestor de contenidos

Curación de contenidos

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 En la actualidad, la información que tenemos a nuestro alcance es tan amplia que muchas veces nos sentimos saturados, tanto que se ha acuñado una palabra que lo resume: infoxicación (no sé si la RAE lo acepta, pero cada vez se usa más).

 Esto hace que todo gestor de contenidos se tenga que dedicar a organizar, filtrar y publicar solamente lo que de verdad genera valor para el tema del que escribe. Y para hacer este trabajo hay una labor vital de la que toda estrategia de contenidos depende, y para la que encontramos una buena cantidad de herramientas que nos facilitan la labor, siempre que sepamos utilizarlas correctamente.

 Algunas de esas herramientas llevan mucho tiempo estando aquí, con nosotros. Lo único que tenemos que hacer es saber aprovecharlas. Los rectores de rss son una buena manera de disponer de contenidos, y en la actualidad existen lectores como Feedly, que además nos permiten organizar los blogs según los criterios que nos ayuden a seleccionar las publicaciones y utilizarlas.

 Gracias a la curación de contenidos se selecciona lo mejor y más relevante para el tema que nos compete, y de este modo se pueden conseguir ideas para crear nuevos artículos, compartir directamente los que se consideran importantes o simplemente archivarlos para tomarlos como referencias futuras.

 ¿Cuáles son los métodos y herramientas que utilizas tú para la curación de contenidos?

Redes sociales: todas no sirven para lo mismo

redes sociales

 Ya os he expuesto aquí algunas de las razones por las que una estrategia de contenidos tiene que ir acompañada de un uso correcto de las redes sociales que tienes a tu alcance. Pero que estén a tu alcance no quiere decir ni mucho menos que las tengas que utilizar todas para conseguir relevancia en tus contenidos. Es importante que conozcas para qué son adecuadas cada una de ellas y comprendas cuál es la que puede ayudarte a potenciar tus contenidos.

Twitter: el poder de la síntesis

 Twitter es, probablemente, la red social que mayor crecimiento experimenta, y las empresas son cada día más conscientes del potencial que tiene para darse a conocer. Los enlaces a páginas web y blogs con los contenidos más habituales que se pueden encontrar resumidos en un máximo de 140 caracteres.

 Twitter es una red más bien masculina, tal y como lo muestra el porcentaje de hombres que la utilizan, aunque cada día son más las profesionales que se suben al carro y que prometen dar mucha guerra.

 Es un gran canal de comunicación y distribución de contenidos, y está más bien enfocada a clientes tecnológicos, comunicadores 2.0 y también particulares, aunque otros campos como la gastronomía también han encontrado su hueco.

Facebook: el decano

 Facebook es la red social por excelencia. Es la que más usuarios tiene (un 85% de los internautas tiene cuenta) y hay una paridad casi completa en cuanto al género que lo utiliza. Cuenta con la ventaja de que se pueden escribir contenidos muy largos, lo que lo hace ideal para que las marcas se comuniquen con sus fans y posibles clientes.

 Probablemente en la fragmentación es donde se encuentra el fuerte de esta red, ya que se puede encontrar fácilmente lo que uno está buscando, aunque encontrar usuarios fieles es bastante más complicado.

Pinterest/Instagram: el escaparate en tu pantalla

 Aunque tiene diferencias más que evidentes, el uso de las imágenes en ambas redes es una herramienta perfecta para exponer todo tipo de productos. Por ello servirá perfectamente para aquellas firmas de moda, complementos y productos tecnológicos como los móviles o las consolas.

 La tendencia hacia la posibilidad de poder comprar casi directamente pinchando en la imagen es cada vez algo más reclamado por los usuarios, y las marcas comienzan a darse cuenta del gran potencial que tienen estas redes. Si tu trabajo tiene algo que ver con la imagen, estas son las redes que no debes dejar de usar.

Google+: la eterna promesa

 Muchas son las voces que no dejan de vaticinar el fin de esta red desde que se puso en marcha. Pero no podemos dejar de lado el hecho de que es la compañía tecnológica más importante del momento la que está detrás del proyecto, y por lo tanto no es fácil que lo abandone.

 Con una estética a caballo entre Facebook e Instagram, en Google+ se pueden poner imágenes, generar contenidos y publicar enlaces, aunque la realidad es que todavía no parece alcanzar la popularidad de sus dos grandes rivales Twitter y Facebook.

 Estas son solamente las redes más conocidas y extendidas, pero cada vez son más las redes especializadas en grupos muy concretos de personas según su profesión o sus gustos. Hay redes sociales para cocineros, para amantes de los gatos y hasta para gente que lleva unas copas de más…

 ¿Cuáles son las redes sociales que tú utilizas y para qué?